Puede que en alguna ocasión hayas dormido poco y hayas pensado que la falta de sueño se puede recuperar a la noche siguiente, o se lo has escuchado decir a alguien de tu entorno. Pero, ¿qué tiene de cierto esta afirmación? Y, lo más importante, ¿cómo afecta disminuir el descanso nocturno a nuestro organismo? ¿Lo notarás al instante?
Las funciones esenciales que nuestro cerebro desarrolla durante el sueño
Cuando descansamos, desarrollamos el fortalecimiento de las conexiones neuronales, la limpieza de algunas toxinas o la consolidación de la memoria. Estos procesos son esenciales para el cerebro y resultan determinantes para nuestro desempeño diario, por lo que conviene entender la relevancia del sueño en ellos, cómo afecta y por qué lo hace.
Eliminación de toxinas acumuladas
La eliminación de toxinas en etapas de sueño profundo propicia la reducción de sustancias potencialmente tóxicas, como es el caso de la beta-amiloide, cuya acumulación se ha relacionado con el Alzheimer, entre otras patologías neurodegenerativas, según la Fundación Pasqual Maragall.
Mantenimiento de conexiones neuronales
La reorganización y el fortalecimiento de ciertas conexiones neuronales son otras de las funciones clave que desarrollamos durante el descanso nocturno. Se conoce como plasticidad sináptica y también permite la eliminación de conexiones de menor relevancia, lo que repercute directamente en la optimización del consumo energético manteniendo la eficiencia de nuestras redes cerebrales.
Consolidación de la memoria y procesamiento emocional
La consolidación de la memoria es otro proceso esencial que tiene lugar especialmente en la fase REM y el sueño profundo, cuando también se da la regulación emocional. Esto se explica porque el cerebro procesa e integra la nueva información que ha recibido y la vincula con conocimientos obtenidos con anterioridad.
¿Qué efectos podemos percibir tras una sola noche sin dormir?
Las primeras consecuencias tras una noche sin dormir se relacionan directamente con las funciones que debe desarrollar el cerebro durante el sueño: disminución de la memoria, empeoramiento en la toma de decisiones, problemas relacionados con el estado de ánimo y dificultades en la atención.
Así pues, es probable que hayas percibido alguna de las siguientes circunstancias en alguna ocasión en que hayas dormido menos tiempo del que se recomienda.
Reducción de la atención
Está comprobado que la falta de sueño se relaciona con una disminución de la atención, la vigilancia y el tiempo de reacción. Una situación que inevitablemente facilita el riesgo de cometer errores o sufrir accidentes, hasta el punto de que sus efectos pueden ser perjudiciales, como algunos niveles de alcohol en sangre, y empeorar la conducción de cualquier vehículo.
Disminución de la memoria
Una sola noche sin dormir basta para que el hipocampo, una estructura fundamental en el sistema límbico cerebral, se vea afectado en sus funciones. Esto puede generar una menor capacidad para retener la información y una peor consolidación de lo que hayamos aprendido durante el día, ya que se trata de una estructura determinante en la memoria reciente.
Empeoramiento del estado de ánimo
El insomnio es un síntoma de determinadas patologías psiquiátricas, entre las que destacan la depresión y la ansiedad, pero la falta de sueño también contribuye a la aparición o el agravamiento de este tipo de problemas de salud mental, según un estudio del departamento de psiquiatría de la Universidad de Columbia. Así se evidencia que la privación de descanso reduce la tolerancia a la frustración, incrementa la irritabilidad y nos hace más vulnerables ante algunas dolencias psicológicas.
Alteración de la toma de decisiones
Por último, la privación del descanso nocturno también implica a la corteza prefrontal, una región del cerebro responsable de un gran número de funciones, entre las que se encuentran el juicio y el control de impulsos. De este modo, más allá de si la falta de sueño se puede recuperar o no, conviene entender cómo perjudica a cuestiones tan importantes como la toma de decisiones.
¿Cómo responde el cuerpo ante la falta de sueño?
La falta de sueño también concierne a cuestiones hormonales, como es el caso del aumento del cortisol y las capacidades del sistema inmune. Tener esto en cuenta y llevándolo a la práctica a efectos de descanso, podemos mejorar la eficiencia de nuestras defensas y controlar el estrés, reduciendo así algunos riesgos para nuestra salud, tal como vemos a continuación:
Aumento del cortisol
El cortisol, conocido coloquialmente como la hormona del estrés, incrementa sus niveles como consecuencia de un sueño insuficiente. El exceso y el mantenimiento de niveles elevados de esta sustancia se manifiestan negativamente en distintos procesos, tales como el metabolismo de la glucosa o la presión arterial, lo que incrementa el riesgo de enfermedades relacionadas con el metabolismo y cardiovasculares.
Disminución de la eficiencia del sistema inmune
El sueño favorece la producción de anticuerpos y citoquinas —proteínas que genera el sistema inmunitario, entre las que se encuentran, entre otros, macrófagos y linfocitos—. Un descanso insuficiente mantenido en el tiempo disminuye la capacidad defensiva de nuestro organismo, algo que nos hace más vulnerables ante infinidad de patologías.
¿Es posible compensar el sueño durmiendo más al día siguiente?
Que la falta de sueño se pueda recuperar es un mito sobradamente demostrado, por lo que no es posible compensar en una noche lo que no se ha dormido la anterior. En definitiva, un descanso insuficiente deja huella y, si se convierte en una dinámica continua, sus efectos pueden acumularse con el tiempo, por eso es recomendable mantener una higiene y una rutina del sueño, basada en la regularidad y en la desconexión cerebral al final del día.
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