Una de las primeras decisiones que un empresario deberá tomar en el momento de emprender es el formato de su propia empresa, es decir, si quiere ser autónomo o si quiere formar una PYME. Por tanto, es muy probable que te preguntes: ¿un autónomo es una PYME? En este artículo encontrarás las diferencias entre estos dos tipos de empresa, así como las ventajas y desventajas de cada una de ellas.
Desde el punto de vista de sus definiciones, según la RAE se pueden observar ciertas diferencias entre lo que es ser una PYME y ser un autónomo:
Resumiendo, el autónomo realiza toda o gran parte de la labor de su empresa (aunque pueda contratar a terceras personas) mientras que en una PYME hay un equipo de trabajadores desde un principio.
Sin embargo las diferencias entre autónomo y PYME van más allá de los conceptos que las definen dado que elegir entre una u otra tiene implicaciones jurídicas, fiscales y mercantiles distintas.
Las diferencias entre autónomo y PYME a nivel jurídico radican fundamentalmente en el pago de deudas y percances similares.
Las diferencias fiscales entre un autónomo y una PYME radican en el tipo de impuestos que pagan y las deducciones que pueden recibir:
En cuanto a las deducciones, las PYMEs pueden desgravar el 100% de los gastos derivados de su actividad empresarial.
Por todo esto, se considera que las PYMEs tienen una mayor carga fiscal.
La principal diferencia aquí es que los autónomos no están obligados a inscribirse en el Registro Mercantil. Las PYMEs, no obstante, sí lo están. De todos modos, constar en el Registro Mercantil transmite más seguridad y fiabilidad desde el punto de vista de otras empresas y de entidades bancarias.
Esto no significa que sea recomendable para todos los autónomos, ya que aquellos con un trabajo dirigido al público, como un bar, una peluquería o un taller, no necesitan las ventajas de la constancia en este registro.
Una vez están las diferencias establecidas entre PYME y autónomo, al emprendedor solo le queda informarse más a fondo sobre los detalles de estos pros y contras y… ¡a emprender!